Sep 01

BATALLA DE FARSALIA

Autor: chrysagon - Tags: Historia 1 Comentario »

    Me dirijo a vosotros por vez primera en este verano del año MMMMXI de la fundación de Roma.       
      Mi deber es anunciaros que el 9 de Agosto se cumplieron 2053 años de la Batalla de Farsalia, una de las más grandes victorias de César, que significó su victoria definitiva sobre el senado y sobre la marioneta manipulada por éste, o sease Pompeyo.
     No puedo menos que referirme al análisis táctico de la batalla, aunque sea brevemente. Constituye ésta la obra maestra por excelencia de la estrategia bélica, no superada, a mi juicio, por ningúna otra batalla ni circunstancia. Éte aquí pues, un dato que nos sirve de premisa: Cneo Pompeyo contaba con 66.200 hombres mientras que César disponía tan solo de 31.400, en el transcurso de la batalla el ejército de César causó más 10.000 muertos entre las filas pompeyanas, mientras que César tuvo tan solo 200 bajas. El ejército cesariano era experto y consistía en los restos de 9 legiones, reagrupadas en 8 que aún así resultaban muy mermadas. Eran como ya he mencionado lo que le quedaba a César de las legiones con las que acometió la conquista de las Galias, subversiones en Hispaniae, la  guerra en Bretaña y los combates con los Bárbaros en el Norte. César, a su paso por Italia antes de dirigirse a Farsalia renunció a reclutar más hombre pues sabía que su inferioridad numérica suponía en realidad una superioridad táctica. Por otra parte, Pompeyo contaba con 11 legiones completas asi como una superioridad 7:1 en caballería sobre Caesar. Pompeyo no se había privado de reclutar cuantos hombres pudo. Era un ejército grande pero inexperto, con soldados que nunca habían combatido y que muy posiblemente no sabían reacionar ante los horrores bélicos que César les había preparado. El único cuerpo Pompeyano con gran experiencia tanto en los hombres como en el mando y que realmente era la única preocupación de César consistía en la caballería, mandada por Labieno, antiguo general suyo y cuyos hombres tenían puesta en él una confianza ciega.
    Cuando César llegó a Grecia se dirigió a Farsalia, seguido por Pompeio. César llegó primero y eligió el lugar de asiento del campamento: la parte más baja del terreno, la peor situación posible. Le reservó a su adversario el alto del monte, la mejor posición estratégica. Sin entrar demasiado en detalles técnicos decir que podemos asemejar el campo de batalla a un cuadrilatero, con el río Eunipeo en un lado, un bosque denso y elevado al lado contrario (flancos) y los campamentos de ambos rivales en los lados que faltaban. Pompeyo sabía que César algo tramaba pero manipulado por los senadores Casio y compañía que le tenian maniatado no pudo llevar a cabo la estrategia que quiso. Estos senadores prepotentes y sin experiencia militar, ante la gran y evidente diferencia numérica daban por ganada la batalla y empezaron las celebraciones antes de que ésta diera comienzo. La táctica de Pompeyo fue la prevista por César, ya que las condiciones del campo de batalla eran las mismas que las que César tuvo contra los galos en Alesia, batalla en la cual tanto Pompeyo como Liebano eran oficiales de César. Y también muy parecidas circunstancias a las de Cannas (batalla contra Anibal) Pompeyo hizo lo mismo que César en esa batalla. César sabía pues lo que iba a realizar su adversario, por eso le dejo el lugar privilegiado en el campo de batalla.
      César colocó el grueso de su ejército en el centro y dejo los flancos aparentemente al descubierto (algo que dejó perplejos a Pompeyo y a Liebano). En su flanco derecho, había colocado unas cuantas cohortes para frenar a la caballería (esto hizo reir a los bravos senadores pompeyanos), pero esos hombres eran expertos y a pesar de su mermado número confiaban plenamente en César que a tantas victorias les había llevado. Estos hombres fueron adiestrados por su caudillo para llevar lanzas largas y herir a los jinetes en el rostro, lo que les infundiría demás de dolor, miedo al resto de combatientes al ver la ferocidad de los cesarianos. En el otro flanco junto al río, César solo colocó a unos cuantos infantes auxiliares encargados de frenar a las legiones de pompeyanas. Esta aparente carencia de fuerzas en los flancos las supliría César con el movimiento de masas. Por otra parte, el campo de batalla era dsemasiado estrecho para la maniobra de flanqueo que pretendía llevar a cabo Labieno, con lo que sus 7000 jinetes no podrían maniobrar adecuadamente si no poduieran ganar la retaguardia a César.
     Para comenzar la batalla César da la orden de atacar. El grueso central de sus tropas corre cuesta arriba hacia las líneas pompeyanas, las cuales no se inmutan. En un momento dado, y ante la sorpresa de las tropas adversarias los soldados cesarianos de primera línea, consistentes en su mayoria en celtíberos armados con espada corta (sica) expertos en  el arte de la guerra, se paran, se sientan y se ponen a comer. Tienen los suficientes cojones para hacerlo y lo hacen. Ante sus risas los soldados pompeyanos empiezan a atemorizarse y en ellos, inexpertos en la materia, cunade el pánico. Después del tentenpié, los soldados de césar atacan llevándose por delante a los pomeyanos. Mientras esto ocurría aquí, el flanco derecho de César fué atacado por los 7000 jinetes de Liebano que fueron recibidos a punta de lanza y ante su sorpresa, entre las líneas de césar aparecieron los 800 fornidos jinetes cesarianos (césar había adiestrado también a sus hombres para dejar pasar  a sus jinetes mientras atacaba el adversario). Los germanos se llevaroin literalmente por delante a los pompeyanos que se batieron en retirada, pero no fueron perseguidpos por la caballería que es destinada al centro de la batalla sino por 8 cohortes que César había colocado detrás de ésta. Los jinetes de Liebano, en un flanco tan estrecho no pueden maniobrar y corren hacíua arriba arrollando a su propia infanteria de apoyo, a sus propios jinetes de retaguardia y expandiéndose hacia el centro de la batalla, arrolando también a pompeyanos, que al ver lo acahecido se atemorizan y al ver como el gruso de césar fue capaz de penetrar por el centro se ven llevados por el pánico y huyen hacia arriba. He aquí el porque César eligió el lugar bajo del campo de batalla. De esta manera los pompeyanos al huir tienen que hacerlo hacia arriba, con cansancio, fatiga y temor, arroyándose unos a otros. A partir de aquí comienza la carnicería de Farsalia. César manda atacar a todos sus hombres que corren tras los pompeyanos hasta dar muerte a más de 10.000 de ellos. Cabe destacar que de los cesarianos muertos, 1/6 eran centuriones, lo que demuestra el gran esfuerzo de los oficiales de César dando incluso su vida. Casi todas lasa bajas de César se produjeron en la zona en la que arremetió la caballería pompeyana, algo que parece lógico pues esa era la clave de la batalla, la caballería de Liebano.
      Una vez finalizada la batalla César llega al campamento de Cneo Pompeyo, quedándose estupefacto al vislumbrar semejante espectáculo. El Dictador se queda perplejo al ver la decoración, la tienda de Pompeyo y las de sus oficiales y no digamos las de los senadores. Eran auténticas viviendas de lujo, sin reparos en nada. Todo el campamento, la noche anterior a la batalla, había sido una fiesta de celebración por la futura victoria. Esto contrasta con la austeridad reinante en los campamentos que forticaba César.

     La Batalla de Farsalia supone, como ya he mencionado anteriormente, la victoria de César sobre sus rivales, no solo suyos sino también de Roma, puesto que pretendían hacer de la corrupción que en los últimos años había reinado en la República, un medio de vida propio para enrriquecerse y para aumentar sus dominios personales. Por tanto, podemos afirmar que el triunfo de César no solo significó su victoria personal sino también la salvación de Roma. Pero no solo eso, Farsalia sentó también los cimientos de lo que en un futuro próximo iba a ser el Imperio Romano.
    Un solo error es atribuible a César tras la batalla de Farsalia. Un error que solo cometen los hombre buenos, los hombres que además de una gran virtud polítican gozan de una gran moralidad, sentido democrático, excelente patriotismo y respeto límite por sus adversarios a pesar de haberlos derrotado. Este error pues, que como decimos solo cometen los grandes hombres de la historia, consistió en reponer en sus cargos a todos los senadores y mandos pompeyanos. César no se conformó con perdonarles la vida, sino que quiso ser generoso con ellos. A los legionarios pompeyanos y a sus oficiales los mantuvo en sus  cargos, lo mismo que hizo con los senadores, políticos y altos funcionarios. Pensaba César que estos hombres amaban a su patria, Roma, igual que lo hacía él, pero con diferentes puntos de vista. El caso es que, al igual que ocurre ahora en nuestros países, muchos aman la patria como a una madre, otros como a una esposa, pero son aún más numerosos los que la aman como a una ramera, buscando joderla nada más que se ponen encima (perdón por la expresión). Este generoso regalo de César a sus rivales se lo devolvierón éstos con 32 puñaladas, en los idus (día 15 del mes) de marzo. La conspiración estaba dirigida por Casca, Casio y Bruto y acabó con César, pero no con su sueño y su espíritu que serguiría adelante con Marco Antonio y Octavio.
   

Ago 09

La historia del coche eléctrico parece la historia de un fracaso, un “bluf” tecnológico. Pero el coche eléctrico tiene mucho más pasado del que creemos y sobre todo mucho más futuro.

Para empezar, una curiosidad. Cuando aparecieron los primeros vehículos autopropulsados a finales del siglo XIX, lo más común era que fuesen eléctricos. No olvidemos que la primera perforación petrolífera no se hizo hasta 1859. La electricidad, y sobre todo la máquina de vapor, estaban más popularizadas por entonces. Sin embargo, a principios del siglo XX se comenzó a obtener petróleo barato y abundante y se mejoraron las técnicas de refinamiento para obtener gasolina y otros productos. Esto desbancó a las anteriores tecnologías, que eran más ineficientes.

Se lleva hablando de los coches eléctricos desde la crisis del petróleo de 1973, cuando el mundo desarrollado comenzó a concienciarse sobre el ahorro energético y la limitación de los recursos. Pero aún con el petróleo encarecido, no se ha podido (o no se ha querido) obtener un vehículo eléctrico más rentable que los propulsados por combustibles fósiles. En California, estado que tradicionalmente ha estado a la vanguardia de EEUU, hubo un intento por implementar esta tecnología. Algunas grandes compañías lanzaron algunos ZEV (Zero-emissions vehicle) al mercado, pero la cosa no triunfó demasiado.

Es difícil introducir este tipo de coches sin una infraestructura adecuada -sobre todo estaciones de servicio en el caso de automóviles de hidrógeno- y sin dar subvenciones, publicidad, legislación, y esas cosas. Aunque también ocurre al revés, nadie pone una “hidrogenera” si no tiene clientes. El clásico problema del huevo y la gallina.

No obstante, California es el único lugar del mundo con una red relativamente amplia de hidrogeneras y todos los prototipos que se comercializen a pequeña escala serán probablemente probados allí. Hay también otras iniciativas, como la de Israel, que pretende crear una red de coches eléctricos aprovechando el reducido tamaño de su territorio y la gran inversión que están haciendo en energías renovables. Además, el hecho de no querer depender energéticamente de los países árabes con los que está permanentemente enfrentado es un gran aliciente.

Pero la introducción masiva de estos coches, tanto si obtienen la energía de la red eléctrica como si la sintetizan mediante una pila de hidrógeno, es una medida necesaria pero insuficiente. Recordemos que la electricidad se obtiene mayoritariamente de combusibles fósiles y que el hidrógeno se obtiene fácilmente del gas natural, pero es muy caro de generar mediante electrólisis, que sería lo único realmente sostenible hasta ahora.

Jun 08

Durante los últimos veinte años, la política norteamericana ha estado marcada por dos nombres propios: Bush y Clinton. Y hasta hacer muy poco parecía que este dominio se iba a extender durante más de un cuarto de siglo, pasando el poder de padres a hijos y de maridos a mujeres.

Pero Hillary Rodham Clinton, que ha nadado durante ocho años en las turbias aguas de la política estadounidense, ha ido a morir a la orilla. Hace un año, incluso menos, Clinton no era una más entre la multitud de candidatos que comenzaron la lucha por la nominación del Partido Demócrata para competir por la Casa Blanca. Ella era “lo inevitable”, y más antes que después, con muy poco esfuerzo, tanto ella misma como casi todos los americanos tenían por seguro que conseguria la nominación.

En enero de 2001, cuando Bush era nombrado 43º presidente de la Unión, ocurria otro hecho no menos importante de cara al futuro. Clinton tomaba posesión como senadora por el estado de Nueva York, habiendo ganado por una aplastante mayoría. Su ambición por ser la primera mujer presidenta se plasmó por primera vez por aquel entonces, aunque ya antes de que su marido abandonara el cargo había dado muestras de anhelar este objetivo, por ejemplo, evitando su divorcio de Bill, que había estado a punto de recibir un Impeachment por sus supuestas infidelidades.

Clinton supo esperar; sabía que en 2004, habiendo empezado una guerra y con los neoconservadores en pleno apogeo, los democrátas lo tenían casi imposible. Así que fue el veterano senador por Massachusets John Kerry el encargado de hacer el trabajo sucio en aquella ocasión. Sin embargo, en la Convención Demócrata de 2004 en Boston, ocurrió algo que también marcaría el devenir de los acontecimientos: un joven desconocido de raza negra, Barack Obama, subió al atril de oradores y encandiló a todos los presentes. Ya entonces hubo voces que lo añadieron a una futura lista de “presidenciables”, aunque casi nadie pensó que serían tan pronto. Por entonces ni siquiera era senador; obtuvo su escaño por Illinois después de que sus rivales, tanto en el bando demócrata como en el republicano, se retirasen por sendos escándalos de faldas. Si bien es cierto que Obama al final ganó su puesto como senador por una amplia mayoría.

Obama dio la sorpresa y anunció su carrera como precandidato demócrata a principios de 2007. Pese a los elogios que había recibido, se le veía como un candidato “exótico”, que quizá podría aguantar unas cuantas primarias, pero que sería barrido rápidamente por Clinton, habiendo adquirido experiencia para futuras elecciones. Pero la broma se acabó hace seis meses en los caucus de Iowa, y el asunto se volvió realmente serio cuando, después del supermartes, Obama seguía en liza y pisándole los talones a Clinton, que daba por hecho que por entonces se habría deshecho de cualquier rival y no había trazado una estrategia para después. Así que Clinton tuvo que improvisar, endeudándose hasta las cejas para proseguir con su campaña, y Obama la atacó en su punto más debil: los estados más pequeños y conservadores, en los cuales los demócratas hace lustros que tiraron la toalla para centrarse en sus feudos, como Nueva York, California, Massachusets, Nueva Jersey, etc.

Obama obtuvo sonadas victorias en los estados pequeños y no lo hizo nada mal en los grandes, pese a que los tradicionales estados “azules” fueron a parar a manos de Clinton. Esto, añadido a que a medida que avanzaba la campaña iba siendo un personaje más conocido, le acabó poniendo por delante de Clinton. Otro punto fuerte de la campaña de Obama fue canalizar los deseos de “cambio” del electorado. Clinton se presentaba como la candidata fuerte y con experiencia, pero Obama era “lo nuevo” y eso es lo que quería escuchar el país, y no más de lo mismo. Éstas son las razones principales por las que Clinton perdió la carrera, y por las que ayer mismo tuvo que retirarse y apoyar a Obama. Un gesto que honra enormemente a la ex Primera Dama, ya que tirar a la basura los últimos ocho años por el bien de su partido ha tenido que ser una de las decisiones más duras de su vida. En otros sitios (léase España) el rencor y las puñaladas por la espalda hubieran durado hasta el día de las elecciones.

Y todo esto ocurre justo cuarenta años después del asesinato de Robert Fitzgerald Kennedy, que en junio de 1968 acababa de conseguir su virtual nominación después de ganar las primarias de California, y que fue abatido a tiros igual que su hermano JFK. Aunque Obama sea el sucesor temporal de los Clinton, en realidad es de los Kennedy de los que hereda el idealismo y su forma de ver la política. De hecho, el último superviviente de la familia, Ted Kennedy, senador desde 1962, ha sido uno de los personajes más influyentes que ha dado su apoyo a Obama.

Una de las primeras decisiones de Obama ha sido no aceptar donaciones de los lobbies; aunque éstos se dedican sobre todo a obtener los favores de congresistas y senadores, y tienen menos influencia en las presidenciales, es un gesto que denota que Obama no quiere hipotecarse. Claro, que con la máquina de hacer dinero que tiene gracias a las pequeñas pero numerosas donaciones de bases demócratas, tampoco lo necesita.

El siguiente paso es encontrar un candidato a vicepresidente adecuado, que le permita obtener los votos que fueron a manos de Clinton. Y después veremos si es capaz de resistir la maquinaria de sacar trapos sucios que ya están engrasando los republicanos, y esperemos que en noviembre pueda batir a McCain, ya que es la única esperanza de que las cosas cambien en Washington y en el resto del mundo. La única esperanza de enderezar el desastre económico, social y geoestratégico en el que la Administración de Bush ha dejado a EEUU y al resto del mundo. Por nuestro bien, más vale que no quede todo en papel mojado.

May 07

CAMBIO CLIMÁTICO

Autor: chrysagon - Tags: Historia 48 Comentarios »

Resulta que mi espíritu está bastante hastiado con el asunto del bendito cambio climático. Son dos las cuestiones que hay que plantearse amados y adictos lectores:

1º ¿hay o no hay un verdadero cambio climático? y si lo hay ¿en qué consiste? Estimados aduladores de los periódicos, los mangantes, los periodistas y la chusma, en mi humilde opinión estimo que no existe tal cambio climático y sí unas pequeñas variaciones en las condiciones climáticas de esta nuestra santa casa. Como inteligentes que parecen ustedes ser me preguntaran que en qué hechos observables, predecibles o no, me baso. Pues bien, me baso en que los fieles al hipócrito AlGore defienden un calentamiento del planeta, mientras que está demostrado que la Tª media del globo giratorio ha disminuido en los últimos 10 años (lo podeis comprobar). Me baso también en que el nivel del mar no ha subido ni un milímetro en las zonas costeras, a pesar del deshielo. Me baso también en un hecho potencialmente valorable consistente en el estudio retrospectivo a través dela literatura de los últimos 20 siglos; si lo hacemos veremos diferentes variaciones en el clima del planeta. Por lo tanto lo que está sucediendo no es un cambio climático sino unas pequeñas variaciones que duraran unos decenios. Item más, cualquiera que tenga dos dedos de frente y tenga un mínimo de cultura sabrá que en el siglo XII Groenlandia era llamada la “Tierra Verde”, ya que no había ni un pedrusco de hielo. Y no habiendo hielo en Groenlandia el nivel del mar era como el de nuestros tiempos, en los que la isla está cubierta de hielo. Curioso ¿eh? Claro que a tanta lumbrera a lo mejor no se le ha ocurrido pensar que el hielo que se deshace en un sitio se forma en otro. Por supuesto que tanto periodista, tanto economista, tanto´abogado, político,… no sabrá que en las leyes de la física existe un movimiento que es el de nutación, q sufre la Tierra cada cierto período de años y que hace que ciertas condiciones climáticas varíen.

2º En caso de existir un cambio climático ¿es causa de la mano del hombre (mujer, transexual, gay, lesbiana, socialista,…)? Si asumimos la tesis anterior es trivial que no. Es un cambio natural que nada tiene que ver con las acciones del hombre. Precisamente esto es lo que tanta gracia me causa. La única acción ejecutada por el ser inhumano que es causa de variaciones climáticas y que es susceptible de potencial modificación, es justamente aquella que los desgobiernos no intentan solucionar. La deforestación causa desertación y pérdida de gran cantidad de las lluvias, pero no crean ustedes que nadie planta árboles. No quiero entrar en valoraciones políticas pero les voy a poner un ejemplo. El PP en una iluminación surgida entre tanto obscurantismo proponía en su programa plantar millones de árboles. Pues claro que no le votaron ustedes, es mucho mejor seguir votando a los retroprogresistas que eliminan energia limpia como son las centrales nucleares y plantan Expaña de desaladoras que son las plantas más contaminantes que existen, por no entrar a comentar los miles de molinos que descarnan y masacran la fauna volante. Es mucho mejor comprar Energía a Francia, que para eso nos invadió y nos mantuvo ocupados hace 200 años. Así funciona la mente del español convencionalista.

Y se preguntarán ustedes, personas que si han sido capaces de leer hasta aquí no dudo que sean inteligentes (al final es lo de siempre, selección natural), qué conclusión podemos alcanzar de todo este conjunto de patrañas. Pues bien, no dudo de que ya se lo han imaginado. Dinero, mucho dinero. El hecho de que se traten de modificar los factores inmodificables del supuesto cambio climático y que no se haga nada por modificar los potencialmente tratables da, cuanto menos, que pensar. Y encontramos pues que los gobiernos pretenden sangrar los bolsillos de los ciudadanos y de las empresas a costa de impuestos por “contaminación”, merced a los estudios del cambio climático. Menuda sarta de gilipolleces y de gilipoyas. Pues aquí está todo el meollo. Al Gore se hace de oro y los gobiernos recaudan más, mientras tanto en nada variará la situación del clima puesto que como antes habíamos deducido es debido a causas plenamente naturales. Eso sí, el desierto seguirá avanzando.

Abr 27

El capitalismo no es algo sagrado. No es nuestra religión, no es nuestro Dios, no es algo que habite una esfera o una dimensión superior a la nuestra. No es infalible ni perfecto.

El capitalismo tal y como lo conocemos hoy en Occidente ha vivido tres fases, cada una en un siglo diferente. El siglo XIX fue el del nacimiento del sistema, basado en la Revolución Industrial y en la productividad. Fue por entonces cuando se crearon todos los intrumentos financieros más conocidos hoy: los bancos centrales, los mercados de valores, el dinero fiduciario, etc. Fue duro en sus inicios; las estrcuturas sociales cambiaron por completo ya que los burgueses industriales pasaron a tomar el control de la sociedad, y los trabajadores pasaron a ser meras herramientas de trabajo, dejando al margen su dignidad como personas.

El siglo XX fue el siglo del asentamiento; los trabajadores se acomodaron al sistema gracias a los sindicatos y los empresarios asumieron unas reglas del juego. El sistema financiero funcionaba aceptablemente; hubo bastantes crisis y de causas muy diversas, entre las cuales destacan la del 29 y la del 73 por haber tenido consecuencias que se extendieron unos cuantos años despúes. Las dos Guerras Mundiales tuvieron también causas y consecuencias económicas, y cambiaron mentalidades y métodos de actuación. Pero es un siglo muy complejo, en el que se ensayaron una gran cantidad de fórmulas para mantener el capitalismo. Las dos más importantes, muchas veces contrapuestas y con muchas variantes, son el liberalismo y la socialdemocracia. A esto hay que añadir el fenómeno de la globalización, especialmente en los años 90, que es probablemente lo que prendió la mecha de la situación que vivimos hoy.

El siglo XXI es el siglo de la agonía del sistema capitalista tal y como lo conocemos. El sistema productivo en el que se basó el capitalismo inicial, basado en la producción y en la persecución del bienestar material (aunque no siempre funcionara) ha perdido peso en favor un sistema financiero inmovilista, en el que la especulación es el gran negocio, donde se inflan y estallan burbujas, donde los precios de mercado sobrevaloran el valor nominal de todos los recursos del planeta. donde la riqueza se redistribuye continuamente y no precisamente a favor de los débiles, y donde se ha comenzado a jugar ya no sólo con los productos “accesorios” como hasta ahora, sino que ahora también se comienza a especular con los productos básicos de primera necesidad y con la energía, que es a fin de cuentas lo que nos mantiene en este mundo. Muy mala señal.

Voy a comenzar aquí una serie de artículos sobre la actual crisis que azota actualmente a todo el sistema económico y financiero mundial, sobre sus orígenes, historia, teorías e ideologías económicas… Eso sí, no quiero ser apocalíptico. No estoy diciendo que la actual crisis vaya a desembocar en el fin del sistema de forma inmediata. Pero a largo plazo lo será, porque no es un modelo sostenible, y por eso quiero hablar en términos mucho más generales y no ceñirme sólo a esta situación. Además, esta crisis no es necesariamente algo malo. Tal vez consigamos así darnos cuenta del valor real de las cosas y migrar a un nuevo sistema mucho más sensato.

Abr 15

Ayer se cumplieron 77 años de la proclamación de la II República. Un día para conmemorar pues significó el fín de una etapa corroída por la corrupción política al servicio de una monarquía instalada en el acomodo y despreocupada por su pueblo y por sus subditos que ni siquiera fue capaz de hacer frente en el último momento a las elecciones municipales perdidas por los republicanos. Paradójico resultado de unas elecciones que tuvieron como consecuencia la victoria de los derrtados.

Lamentablemente todos conocemos la historia y la II República, lejos de convertirse en la forma de Estado que acabara con los problemas de los españoles se convirtió en un mero continuismo de la corrupción anterior. Los sucesivos gobiernos de la República no supieron hacer frente a los problemas económicos ni idelógicos del país, lo que provocó su desorganización y su fragmentación. La incapacidad por parte de los jefes del Estado para controlar las instituciones produjo una desmembrada alarma social que estalló en varios conflictos que desembocarían en la desgracia de la Guerra Civil.

¡Viva la República! (pero solo la segunda, que no hacen falta más).

Abr 13

Tiene 1723 metros de altura. Se encuentra al sur de la provincia de Salamanca, en plena Sierra de Francia, y pertenece al término municipal de El Cabaco. Desde su cima se contempla la inmensa llanura del Campo Charro mirando hacia el norte, e incluso hay algunos que dicen haber visto la torre de la Catedral de Salamanca en días muy claros, con prismáticos, claro (yo no puedo confirmarlo :) ). Desde la capital salmantina sí que se aprecia la silueta de la montaña. Al sur se ve la provincia de Cáceres, donde se encuentran Las Hurdes, un lugar tristemente famoso por su oscura historia, pero con un encanto especial.

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La Peña de Francia no destaca demasiado por su altura, pero tiene dos características que la hacen especial. Por un lado, su orografía. Es una montaña con un relieve muy complicado y pronunciado, con grandes acantilados. Su pico está relativamente aislado del resto del macizo montañoso, haciéndola reconocible desde muy lejos, además de por su característico “pirulí”, que es un repetidor de telecomunicaciones.

La otra de sus principales caracterísicas es su halo de misterio. Es un lugar de peregrinaje, no sólo para los aficionados al senderismo, sino por peregrinos cristianos que buscan el jubileo de la misma forma que los que hacen el Camino de Santiago. La razón de todo esto es que la Peña de Francia es un santuario mariano, donde se adora la talla de una Virgen negra que fue encontrada en el siglo XV.

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La leyenda dice que un estudiante parisino, llamado Simón Rolán, fue testigo de una aparición de la Virgen, que le dijo que buscara una imagen suya que había estado perdida durante siglos. “Simón, vela; no renuncies a tu santa peregrinación, que tus trabajos tendrán recompensa”. De ahí que posteriormente se conociese a este hombre como Simón Vela, y hay una fuente en la falda de la montaña que lleva su nombre.

Pero volvamos a la historia. Simón busca la talla por toda Francia sin éxito. Recibe más mensajes de la Virgen y llega hasta Santiago, y de allí a Salamanca, donde oiría las primeras referencias a la Peña de Francia. De allí fue a San Martín del Castañar, y ayudado por varios vecinos, consiguió destapar la gruta en la cual se hallaba la estatua.

Simón construyó allí una capilla y se dedicó al cuidado de la Virgen. Después serían los Dominicos quienes se encargaran del lugar. Construirían allí un monasterio, que actualmente es también una hospedería.

Pero la historia de la estatua de la Virgen no acaba ahí; se perdió en varias ocasiones, e incluso fue víctima de desamortizaciones. Actualmente una copia de la original es la que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, ya que es costumbre que los peregrinos pasen a besarla antes y despúes de las ceremonias religiosas.

Hay que decir que los topónimos de toda la zona que acaban en Francia (como Peña de Francia, Sierra de Francia, río Francia y muchos otros) vienen de siglos antes, de la época de la Reconquista. Los reyes de Castilla ofrecieron tierras a los gascones, habitantes de una antigua región del sur de Francia, por instalarse en el sur de la provincia de Salamanca. Este lugar había sido durante muchos siglos frontera entre los reinos cristianos y musulmanes y había sido uno de sus campos de batalla. Por eso se quería repoblar.

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En los meses de verano hay una enorme afluencia de turistas, incluso extranjeros, que visitan la montaña. Eso sí, en invierno el lugar se vuelve peligroso y a veces inaccesible por la nieve. En definitiva, un lugar emblemático de la provincia de Salamanca, y que merece la pena visitar, tanto si se es creyente como si no, por su gran valor histórico y paisajístico.