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Sep 01

    Me dirijo a vosotros por vez primera en este verano del año MMMMXI de la fundación de Roma.       
      Mi deber es anunciaros que el 9 de Agosto se cumplieron 2053 años de la Batalla de Farsalia, una de las más grandes victorias de César, que significó su victoria definitiva sobre el senado y sobre la marioneta manipulada por éste, o sease Pompeyo.
     No puedo menos que referirme al análisis táctico de la batalla, aunque sea brevemente. Constituye ésta la obra maestra por excelencia de la estrategia bélica, no superada, a mi juicio, por ningúna otra batalla ni circunstancia. Éte aquí pues, un dato que nos sirve de premisa: Cneo Pompeyo contaba con 66.200 hombres mientras que César disponía tan solo de 31.400, en el transcurso de la batalla el ejército de César causó más 10.000 muertos entre las filas pompeyanas, mientras que César tuvo tan solo 200 bajas. El ejército cesariano era experto y consistía en los restos de 9 legiones, reagrupadas en 8 que aún así resultaban muy mermadas. Eran como ya he mencionado lo que le quedaba a César de las legiones con las que acometió la conquista de las Galias, subversiones en Hispaniae, la  guerra en Bretaña y los combates con los Bárbaros en el Norte. César, a su paso por Italia antes de dirigirse a Farsalia renunció a reclutar más hombre pues sabía que su inferioridad numérica suponía en realidad una superioridad táctica. Por otra parte, Pompeyo contaba con 11 legiones completas asi como una superioridad 7:1 en caballería sobre Caesar. Pompeyo no se había privado de reclutar cuantos hombres pudo. Era un ejército grande pero inexperto, con soldados que nunca habían combatido y que muy posiblemente no sabían reacionar ante los horrores bélicos que César les había preparado. El único cuerpo Pompeyano con gran experiencia tanto en los hombres como en el mando y que realmente era la única preocupación de César consistía en la caballería, mandada por Labieno, antiguo general suyo y cuyos hombres tenían puesta en él una confianza ciega.
    Cuando César llegó a Grecia se dirigió a Farsalia, seguido por Pompeio. César llegó primero y eligió el lugar de asiento del campamento: la parte más baja del terreno, la peor situación posible. Le reservó a su adversario el alto del monte, la mejor posición estratégica. Sin entrar demasiado en detalles técnicos decir que podemos asemejar el campo de batalla a un cuadrilatero, con el río Eunipeo en un lado, un bosque denso y elevado al lado contrario (flancos) y los campamentos de ambos rivales en los lados que faltaban. Pompeyo sabía que César algo tramaba pero manipulado por los senadores Casio y compañía que le tenian maniatado no pudo llevar a cabo la estrategia que quiso. Estos senadores prepotentes y sin experiencia militar, ante la gran y evidente diferencia numérica daban por ganada la batalla y empezaron las celebraciones antes de que ésta diera comienzo. La táctica de Pompeyo fue la prevista por César, ya que las condiciones del campo de batalla eran las mismas que las que César tuvo contra los galos en Alesia, batalla en la cual tanto Pompeyo como Liebano eran oficiales de César. Y también muy parecidas circunstancias a las de Cannas (batalla contra Anibal) Pompeyo hizo lo mismo que César en esa batalla. César sabía pues lo que iba a realizar su adversario, por eso le dejo el lugar privilegiado en el campo de batalla.
      César colocó el grueso de su ejército en el centro y dejo los flancos aparentemente al descubierto (algo que dejó perplejos a Pompeyo y a Liebano). En su flanco derecho, había colocado unas cuantas cohortes para frenar a la caballería (esto hizo reir a los bravos senadores pompeyanos), pero esos hombres eran expertos y a pesar de su mermado número confiaban plenamente en César que a tantas victorias les había llevado. Estos hombres fueron adiestrados por su caudillo para llevar lanzas largas y herir a los jinetes en el rostro, lo que les infundiría demás de dolor, miedo al resto de combatientes al ver la ferocidad de los cesarianos. En el otro flanco junto al río, César solo colocó a unos cuantos infantes auxiliares encargados de frenar a las legiones de pompeyanas. Esta aparente carencia de fuerzas en los flancos las supliría César con el movimiento de masas. Por otra parte, el campo de batalla era dsemasiado estrecho para la maniobra de flanqueo que pretendía llevar a cabo Labieno, con lo que sus 7000 jinetes no podrían maniobrar adecuadamente si no poduieran ganar la retaguardia a César.
     Para comenzar la batalla César da la orden de atacar. El grueso central de sus tropas corre cuesta arriba hacia las líneas pompeyanas, las cuales no se inmutan. En un momento dado, y ante la sorpresa de las tropas adversarias los soldados cesarianos de primera línea, consistentes en su mayoria en celtíberos armados con espada corta (sica) expertos en  el arte de la guerra, se paran, se sientan y se ponen a comer. Tienen los suficientes cojones para hacerlo y lo hacen. Ante sus risas los soldados pompeyanos empiezan a atemorizarse y en ellos, inexpertos en la materia, cunade el pánico. Después del tentenpié, los soldados de césar atacan llevándose por delante a los pomeyanos. Mientras esto ocurría aquí, el flanco derecho de César fué atacado por los 7000 jinetes de Liebano que fueron recibidos a punta de lanza y ante su sorpresa, entre las líneas de césar aparecieron los 800 fornidos jinetes cesarianos (césar había adiestrado también a sus hombres para dejar pasar  a sus jinetes mientras atacaba el adversario). Los germanos se llevaroin literalmente por delante a los pompeyanos que se batieron en retirada, pero no fueron perseguidpos por la caballería que es destinada al centro de la batalla sino por 8 cohortes que César había colocado detrás de ésta. Los jinetes de Liebano, en un flanco tan estrecho no pueden maniobrar y corren hacíua arriba arrollando a su propia infanteria de apoyo, a sus propios jinetes de retaguardia y expandiéndose hacia el centro de la batalla, arrolando también a pompeyanos, que al ver lo acahecido se atemorizan y al ver como el gruso de césar fue capaz de penetrar por el centro se ven llevados por el pánico y huyen hacia arriba. He aquí el porque César eligió el lugar bajo del campo de batalla. De esta manera los pompeyanos al huir tienen que hacerlo hacia arriba, con cansancio, fatiga y temor, arroyándose unos a otros. A partir de aquí comienza la carnicería de Farsalia. César manda atacar a todos sus hombres que corren tras los pompeyanos hasta dar muerte a más de 10.000 de ellos. Cabe destacar que de los cesarianos muertos, 1/6 eran centuriones, lo que demuestra el gran esfuerzo de los oficiales de César dando incluso su vida. Casi todas lasa bajas de César se produjeron en la zona en la que arremetió la caballería pompeyana, algo que parece lógico pues esa era la clave de la batalla, la caballería de Liebano.
      Una vez finalizada la batalla César llega al campamento de Cneo Pompeyo, quedándose estupefacto al vislumbrar semejante espectáculo. El Dictador se queda perplejo al ver la decoración, la tienda de Pompeyo y las de sus oficiales y no digamos las de los senadores. Eran auténticas viviendas de lujo, sin reparos en nada. Todo el campamento, la noche anterior a la batalla, había sido una fiesta de celebración por la futura victoria. Esto contrasta con la austeridad reinante en los campamentos que forticaba César.

     La Batalla de Farsalia supone, como ya he mencionado anteriormente, la victoria de César sobre sus rivales, no solo suyos sino también de Roma, puesto que pretendían hacer de la corrupción que en los últimos años había reinado en la República, un medio de vida propio para enrriquecerse y para aumentar sus dominios personales. Por tanto, podemos afirmar que el triunfo de César no solo significó su victoria personal sino también la salvación de Roma. Pero no solo eso, Farsalia sentó también los cimientos de lo que en un futuro próximo iba a ser el Imperio Romano.
    Un solo error es atribuible a César tras la batalla de Farsalia. Un error que solo cometen los hombre buenos, los hombres que además de una gran virtud polítican gozan de una gran moralidad, sentido democrático, excelente patriotismo y respeto límite por sus adversarios a pesar de haberlos derrotado. Este error pues, que como decimos solo cometen los grandes hombres de la historia, consistió en reponer en sus cargos a todos los senadores y mandos pompeyanos. César no se conformó con perdonarles la vida, sino que quiso ser generoso con ellos. A los legionarios pompeyanos y a sus oficiales los mantuvo en sus  cargos, lo mismo que hizo con los senadores, políticos y altos funcionarios. Pensaba César que estos hombres amaban a su patria, Roma, igual que lo hacía él, pero con diferentes puntos de vista. El caso es que, al igual que ocurre ahora en nuestros países, muchos aman la patria como a una madre, otros como a una esposa, pero son aún más numerosos los que la aman como a una ramera, buscando joderla nada más que se ponen encima (perdón por la expresión). Este generoso regalo de César a sus rivales se lo devolvierón éstos con 32 puñaladas, en los idus (día 15 del mes) de marzo. La conspiración estaba dirigida por Casca, Casio y Bruto y acabó con César, pero no con su sueño y su espíritu que serguiría adelante con Marco Antonio y Octavio.
   

1 respuesta de “BATALLA DE FARSALIA”

  1. La batalla de Farsalia. Hace MMLIII años, César vencía a Pompeyo y al Senado, alzandose con el poder de Roma Dice:

    […] La batalla de Farsalia. Hace MMLIII años, César vencía a Pompeyo y al Senado, alzandose con el po…mandangas.net/2008/09/01/batalla-de-farsalia/ por Juan hace pocos segundos […]

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