MARIANO (y II) Recital de Hamilton bajo la lluvia
Jul 05

Estamos en una época en la que parece que el mundo está a las puertas de dar un paso de gigante, no sé si hacia delante o hacia atrás. Estamos a las puertas de la mayor crisis (ups, que me perdone el Gobierno por decir “crisis” :P) que se haya conocido desde la Revolución Industrial. El problema son los altos precios de las materias primas. El petróleo, los alimentos básicos y los metales. Y la verdad, con “las cosas de comer” no se juega, o no se debería. Pero me voy a centrar hoy en el petróleo.

Una gran parte de su precio se debe a la especulación, que últimamente ha aumentado más que nunca, y que permite ganar millonadas a unos cuantos intermediarios que se venden la mercancía unos a otros antes de llegar a los consumidores. Lo peor de esto son los mercados de futuros, una auténtica aberración del sistema, en los cuales se juega a acertar el precio de las materias primas. Ahora mismo están “jugando” a que el precio suba para rentabilizar su inversión, y cuando consiguen su objetivo se retiran, porque su objetivo no es la adquisición de los barriles. No me extrañaría que los petroleros que vienen desde Oriente Medio retrasaran a propósito su llegada a Europa a la espera de que aumente el precio de su mercancía. Si no lo hacen ya, lo harán.

Evolución del precio del WTI en $/barril

De hecho, extraer un barril en Arabia Saudí cuesta unos $5, y cuando llega a la refinería tras haber pasado por el mercado, su precio puede haber aumentado hasta los $50. El resto del precio, evidentemente, son gastos de procesado, transporte, distribución e impuestos. Gastos que probablemente también estén algo inflados, pero lo realmente vergonzoso es el incremento especulativo puro y duro.

Pero otra parte de su elevado precio se debe a su coste intrínseco, porque desde que China y la India se han sumado al carro de los ricos, la escasez se nota cada vez más. Ojo, que ellos también tienen derecho a ser ricos. Pero esto ha provocado un desacoplo entre oferta y demanda que se está corrigiendo, es decir, encareciéndolo todo.

Las políticas de los países productores son otra pieza clave. Se ha discutido mucho si hemos alcanzado el Peak Oil (el pico de producción del petróleo) o no, o si los países productores están produciendo por debajo de sus posibilidades o es que no dan a basto. La transparencia de estos asuntos es nula. Hay algunos que dicen que los países productores ocultan sus enormes reservas para evitar inundar el mercado y poder ganar así más dinero con la especulación, y hay otros que dicen que ocurre todo lo contario, que estos países ocultan sus escasas reservas para no alarmar al resto del mundo y evitar una migración más rápida hacia nuevas fuentes de energía. El caso es que las cifras dicen que desde hace ya bastantes años apenas se han descubierto nuevos yacimientos, y que el billón de barriles que quedan aproximadamente se habrán agotado hacia 2040 al ritmo actual.

Producción de crudo vs Descubrimientos de nuevos yacimientos. Datos en miles de millones de barriles por año (Gbbl/a).

Una de las claves para frenar esta situación a largo plazo consiste en aumentar la eficiencia, porque la cantidad de energía y recursos que estamos tirando simplemente por no hacer estudios de eficiencia y mejoras de instalaciones es enorme. Y no sólo me refiero a los consumidores, es decir, edificios mal aislados, aires acondicionados a temperaturas invernales, motores de explosión antiguos, etc. La industria de procesado del crudo se está quedando obsoleta y en las refinerías quizá no se aproveche todo lo que se debería, porque además el petróleo cada vez procede de lugares más diversos y tiene menos pureza y calidad. Los métodos de extracción también deberán ser renovados, porque de las bolsas de petróleo sólo se puede aprovechar un pequeño porcentaje con la tecnología actual.

Incluso si desapareciera la especulación, la fuerte carestía y las mejoras en todos estos procedimientos provocarán que los altos del petróleo hayan llegado para quedarse. La cara positiva del asunto es que esta situación incentivará la investigación e inversión en nuevas fuentes de energía renovables, que deberán centrarse sobre todo en averiguar cómo obtener hidrógeno de forma abundante sin depender de fuentes no renovables. Actualmente, el 95% del hidrógeno se obtiene a partir del gas natural, ya que la electrólisis es demasiado cara. Esto no es una solución.

En cualquier caso, para que todos toquemos a algo, nos tendremos que acostumbrar a vivir con un poquito más de austeridad.

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